Nuestra Fe es probada cuando hablamos con Dios, ya que estamos dirigiéndonos a alguien a quien nuestros ojos físicos no pueden ver.
Muchas personas podrán tildar esto como locura, pero para el creyente, es una necesidad y un deleite. Tú no ves al viento con tus ojos, pero sabes que existe porque lo sientes, ¿verdad? Lo mismo es con Dios, no lo vemos, pero, porque creemos en Él, lo sentimos. “Fe es… la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)
Solo podemos establecer esa relación de amistad con Dios a través de Jesucristo, quien tomó nuestros pecados en su bautismo en el Rio Jordan y pago por ellos una vez y para siempre derramando su preciosa sangre en la cruz para que pudiéramos tener paz con Dios. “Nadie viene al Padre… sino por mí.” (Juan 14:6)
Por eso, oramos al Padre en el nombre de Jesús. Y como no sabemos pedir como conviene, necesitamos la guía del Espíritu Santo, quien nos ayuda en nuestra debilidad intercediendo por nosotros conforme a la voluntad de Dios. (Romanos 6:26-27)
La oración del justo es el gozo de Dios, cuando oramos afirmamos nuestra Fe, confirmamos lo que somos en Cristo, reconocemos nuestra debilidad, dependencia y necesidad de Él y fortalecemos los lazos de amistad con nuestro amado Salvador y como resultado encontraremos, en oración, una paz que sobrepasa todo entendimiento y una gratitud inmensa hacia nuestro Padre celestial por su gran amor.
¿Te has preguntado cuántas veces debes orar? ¡Las Escrituras nos dan la respuesta! En Lucas 18:1, Jesús nos dice que debemos orar siempre, sin desanimarnos.
Además, el apóstol Pablo nos anima en Colosenses 4:2 a perseverar en la oración, dando gracias a Dios. Recuerda que es importante no rendirse hasta ver la respuesta de Dios. Incluso después de eso, continúa orando e intercediendo en el Espíritu, porque la oración es una forma de conexión constante con Dios. ¡No necesitas alejarte de tus actividades diarias para orar!
Puedes hacerlo en cualquier momento, mientras trabajas, cocinas, descansas, ¡en cualquier momento y lugar!
La oración es un camino para fortalecer nuestra relación con Dios, y a través de ella podemos encontrar la Paz, la Fortaleza y el apoyo que necesitamos en cada momento de nuestra vida.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre.
Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;
Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Amén.
1. Cuando no tenemos la verdad completa de nuestra salvación, nuestro corazón sigue sucio por el pecado diario, haciendo que nuestra intimidad con Dios no pueda llevarse a cabo, pero en el momento en que nos damos cuenta de que nuestro Señor Jesucristo ha tomado todo nuestro pecado en el Rio Jordán y ha cancelado esa deuda por nosotros con su muerte en la Cruz, podemos presentarnos delante de nuestro Padre con un corazón limpio y justificado.
2. No perdonar a aquellos que nos han hecho algún mal. “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja alli´ tu ofrenda, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24).
3. Una mala relación matrimonial tal como nos lo enseña el apóstol Pablo: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas (la esposa) sabiamente, dando honra a la mujer como vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. (1Pedro 3-7).
4. Para que nuestras oraciones sean escuchadas, no es necesario abundar en palabras elegantes o rebuscadas, ni debe durar horas repitiendo palabras sin corazón, buscando impresionar a Dios: “Y orando, no usáis vanas repeticiones, como los gentiles que piensan que por su palabrería serán oídos, no os hagáis pues semejantes a ellos, por que vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros se lo pidáis”. (Mateo: 6-7,8).
El que de vosotros esté libre de pecado sea el primero en tirar la piedra.
La Iglesia Emmanuel fue fundada el 13 de enero de 2007, después de que el pastor Fernando Robledo Ayala, cansado de cargar con la condenación producida por el legalismo en el que vivía, se topó con un libro llamado “¿Realmente has nacido de nuevo por Agua y el Espíritu?”
© 2025 Realizado por AvataresWeb
Social Chat is free, download and try it now here!